Javier Fernández
El día en que Ellery Queen se partió en dos -abril de 1971- nació Javier Fernández en la Ciudad de México.
Aprendió a leer a los tres años viendo al pájaro Abelardo y a los cinco le aconteció algo peliagudo que no recuerda. A los siete -o despuesito- se internaba en la imprenta de su padre a aspirar el vigoroso aroma de la celulosa y espiar a los escorpiones que emergían de los desechos del papel, aplastándolos con un lingote. Quizá por eso, a los nueve, una avispa le acechó durante horas en un parque de Guadalajara y le hizo tropezar hasta clavarle un aguijón cerca del deste.
Fue recogepelotas en México 1986 y sabe reconocer un buen gol cuando lo ve: el mejor, hasta ahora, se lo atribuye a Johann Cruyff. A los diecisiete -tras el cambio de voz- tropezó con una púa que le dibujó una eñe fantasmal en la panza y a los veintiuno cayó en la trampa de la literatura. Residió la mayor parte de su vida en Tijuana (en la parte chic), cuatro estaciones en un cañón de la Sierra Madre Occidental, y actualmente en Mexicali, donde escribe bajo el seudónimo Mr Phuy.
Convive poco con sus hermanos Fernández, y procura, en cambio, por disímiles motivos, a los hermanos Quay, a los hermanos DeBoer y a los hermanos Coen. En 1992 obtuvo el Premio Estatal de Literatura en Baja California con el libro de cuentos SI TARDA MUCHO MI AUSENCIA (ICBC, 1993). SEÑORA KRUPPS es su segundo volumen de cuentos. Le satisfacen la luz, el agua y bailar una pieza de Spiritualized en su noche de bodas.


